casa del gato

Aug 14 2011

El corte de pelo y las enchiladas

Como parte de las clases de fotoperiodismo, nos pidieron hacer un ensayo de imágenes sobre algún “proceso”. A mí se me ocurrió ir a la peluquería dominicana que está a dos cuadras de mi casa.

Llegué y uno de los cuatro peluqueros señaló al fondo. Me senté, y el tipo, sin hacer señal (quizás nada más por ver mis greñas), sacó la rasuradora y comenzó a trabajar. Cortó, movió, me echó agua con un spray para plantas y me levantó el pulgar en forma de aprobación. Le di un par de instrucciones -las primeras desde inicio del proceso-, e hizo algunas modificaciones. El corte duró cinco minutos. Terminó con una especie de máquina para quitar hojas de la banqueta -en lugar del plumero que utilizan para sacudir en México- y ya. Nunca dijo nada.
Quedó bien.

De ahí me fui a una fonda mexicana que está unas cuantas cuadras más al sur. Pedí enchiladas. Estaban buenísimas. Las bajé con un jarrito de mango. Ya sé a dónde iré cuando extrañe la comida de México. 

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