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México y la primavera árabe
Hoy vino a nuestra clase de cobertura internacional un periodista con experiencia vasta en Medio Oriente. Discutimos sobre Israel, Irán y la Primavera Árabe, entre varios temas.
En preparación para la clase leímos ensayos sobre el secuencialismo (la creencia de que hay una serie de pasos que llevan a un Estado de la autocracia a la democracia). También algunos textos sobre la cobertura de los medios de comunicación locales en Medio Oriente durante los regímenes totalitarios y cómo funcionan ahora.
En casos como Irak se pasó de un sistema de medios estatales a otro público/privado, en el que la línea oficial fue sustituida por líneas partidistas y sectarias, por ejemplo. Nunca llegó la objetividad.
El periodista nos comentaba que el momento más complicado para un Estado no es cuando se libra del gobierno o la estructura anterior, sino lo que ocurre ya que es momento de establecer un nuevo modelo.
Por ejemplo, en Túnez tienen una discusión sobre cómo balancear el componente religioso de la población con la idea de un país “democrático”. Igual en Egipto.
Una compañera preguntó sobre la “golden opportunity”, esa ventana de tiempo en la que la situación puede cambiar para bien, si es que la gente decide aprovecharla. Su pregunta también tenía dos sub-preguntas: ¿Cuándo pasa esa oportunidad? ¿Cómo sabemos?
El tipo respondió que no había fórmula para saberlo.
Yo me quedé pensando. A pesar de que nosotros no tuvimos una “primavera” como tal, en el 2000 sí tuvimos un cambio. No fue un cambio a la democracia, sino un cambio hacia la etapa transitoria previa a un nuevo modelo.
También hubo un cambio en cuanto a la “línea oficial” mediática, que fue sustituida por las visiones privadas y subjetivas de los dueños de las compañías.
De forma similar a los países árabes -y menos violenta, en cierto sentido- tuvimos nuestra oportunidad dorada.
Y, desde mi perspectiva, la dejamos ir. Ojalá que allá no pase lo mismo.