Coldplay - Mylo Xyloto (2011)
Han transcurrido once años desde que Coldplay lanzó Parachutes, su debut, y seis desde X&Y, cuando comenzaron a tomar una nueva dirección. La evolución ha sido generalmente satisfactoria.
Para este nuevo material -quinto disco de estudio-, Coldplay continúa bajo la guía de Brian Eno, productor cuyo trabajo más famoso fue con U2 a mediados de los ochenta.
La mano de Eno, a pesar de que ahora se le da crédito de “enoxificación” y no de producción tal cual, es claramente visible en Mylo Xyloto. En varios puntos se escucha la influencia del Joshua Tree. Como decía en Twitter en la mañana, esto no es malo. Todo lo contrario.
Mylo Xyloto es bueno. Bastante. Coldplay de 2011 juega con sintetizadores, coros sobrepuestos y arreglos totalmente pop. “Paradise”, sencillo actual y una de las mejores canciones del disco, contiene todos estos elementos: las armonías de Chris Martin son acompañadas de violines que, si fueran un poco más fuertes, se considerarían cursis. El coro tiene un obligado “uooooooo”, listo para ser cantado en la gira de estadios en la que probablemente se embarcarán. Y es pegajosa. Es fácil dar click en el botón de “repetir” una vez que ha terminado.
“Up in Flames”, la pieza más simple de todo el álbum -batería electrónica que emula corazonadas, acordes sencillos y dulces en el piano- es la mejor de todo el disco. Dentro de este cambio hacia lo electrónico, el grupo sigue dejando migajas por donde ha caminado. A diferencia de otros, a Coldplay no le da pena volver a trazar el camino. El piano de “Up in Flames” recuerda a “Trouble”, del primer disco; la voz a “Fix You” del tercero. Y se siente como parte del quinto.
Es la tarjeta de presentación de Coldplay. Resume once años en poco más de tres minutos. Es el punto más alto de su carrera.
El experimento de Coldplay va más allá del ochenterismo. “Princess of China”, a dueto con Rihanna, es lo más arriesgado que han hecho. De sonido industrial (más sintetizadores), “Princess of China” inicia como algo típico del Coldplay nuevo, e incluso Rihanna se acopla al ritmo de Martin. Pero entonces llega el coro y Coldplay está en territorio nuevo: pop puro. El resultado es sin duda interesante. Salvo los “lalalalas” que acercan a la canción ligeramente al basurero, el resto funciona. Si Coldplay continúa después de Mylo Xyloto -la banda no ha dejado claro qué pasará después de 2012-, sin duda deberían explorar este camino más a fondo.
Varios medios han dicho que Coldplay es el último gran dinosaurio del rock tradicional. Y de alguna forma es cierto: Martin y compañía se mueven en un mundo en el que el pasado es el futuro.
Tal vez me esté convirtiendo en un “adulto contemporáneo”, pero yo los apoyo.
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