Un resumen de lo que han dicho gobierno y medios sobre los desaparecidos de la Zona Rosa.
La segunda parte de la entrevista, en la que Yssel narra el proceso legal por el que llegó a la Suprema Corte y cómo respondió el banco ante la demanda (mal).
Primera parte de una entrevista que le hice a Yssel Reyes, un hombre de 39 años que acusa a HSBC de haberlo despedido por ser VIH positivo. Reyes trabajó 14 años para el banco y lo echaron por los “gastos médicos catastróficos” que genera su condición. Mañana sale la segunda.
Texto para Nexos sobre Obama, la AP y la libertad de expresión.
Hoy hace un año me gradué de la maestría.
Hoy el edificio del Miami Herald, el mejor lugar en el que he trabajado, cierra sus puertas tras cincuenta años.
El periódico se muda e inicia una nueva etapa.
Pasa rápido, sin duda.
#Milestones
Un cuento que publiqué en la edición de mayo de Este País.
De comentarios a mis notas
Soy medio masoquista y me gusta leer lo que la gente comenta en los textos que escribo. Siempre me han dicho que no lo haga, que nada más me voy a enojar. No puedo evitarlo.
Al menos en México, las respuestas a mis artículos son en su mayoría negativas (me refiero a los comentarios hechos por desconocidos.) Desde “eres un idiota” hasta algo todavía más elaborado: “eres un idiota”. (Pasando por “eres un idiota”.)
En la semana fui al concierto de Garbage. Mandé una reseña a un sitio con el que colaboro a veces, lifeboxset.com. Quienes me conocen saben que he reseñado música desde hace poco más de seis años.
En tiempos recientes he tratado de cambiar un poco mis textos y jugar con ellos. A mí, después de una buena cantidad de crónicas en el mismo formato, me da flojera escribir “el grupo hizo vibrar a los asistentes”. Creo que al lector promedio eso hasta le gusta. Pero a mí me aburre. Entonces experimento.
En lifeboxset me dejan hacerlo, así que la reseña de esta vez fue algo personal. Quise hablar de mi relación con Garbage. De las veces que los he visto y lo que me han significado. Algunas personas entendieron lo que quise hacer y se portaron amables. Otras todo lo contrario. O tal vez sí lo entendieron y nada más no les gustó. Válido.
En general, he aprendido a hacer callo. Parte del oficio. Me río. Le doy “like” a los comentarios de odio puro. Cosas con las que uno aprende a lidiar.
De Garbage hay algo que rescato. El mejor insulto que me han hecho en mucho tiempo. Me acusaron de haber estudiado en una “universidad patito”. Hasta ganas me dan de enmarcarlo.
Algunas reflexiones después del México - Estados Unidos
Lo más probable es que México clasifique a Brasil 2014.
No lo hará en primer lugar, quizás ni siquiera en segundo. Tal vez hasta se dispute el tercer boleto directo con Panamá, la sorpresa del Hexagonal. (Panamá irá al Mundial, ya verán.)
Ahora bien, la Selección no está jugando a nada. Su alineación es temerosa (4-5-1, incluso en casa) y el entrenador se tarda en ajustar (y cuando lo hace, sale mal). También tiene exceso de confianza. Se siente como equipo de CONMEBOL exiliado en CONCACAF. La región le parece chica, actúa como si debiera clasificar por el simple hecho de ser México. Eso sucedió contra Honduras. El Tri dio por ganado el partido al minuto ‘60, y soltó el pie del pedal. Sí, estaban a 38 grados, pero igual dejaron de esforzarse. Cuando les descontaron y luego empataron, ya no sabían cómo responder. Se volvieron equipo chico otra vez. Pasaron de ser el gigante de la región a ahogarse en un vaso de agua, todo en un lapso de tres minutos.
La causa de esto es anterior al planteamiento táctico. Tiene que ver con que Chepo todavía no define quién debe ser seleccionado. Sigue experimentando con los convocados durante la eliminatoria. ¿De qué sirve traer a Omar Bravo de suplente? Es un jugador de 33-34 años que está teniendo un último flash de inspiración en la liga local (un death rattle) y que no va a llegar a Brasil (al menos que traigan a Aguirre de bombero por tercera vez). En mi opinión es por soberbia: Chepo está eligiendo quién va al Mundial, sin tomar en cuenta que todavía no tiene el boleto en sus manos.
De acuerdo, Horrible Peralta está lastimado, pero para eso está De Nigris, a quien venía usando antes. Continuidad.
Otros jugadores que no dan el ancho, en mi opinión: Zavala (perdido), Salcido (¿de contención?) y Maza (lento y bravucón).
Y por más que Aquino ahora juegue en Europa, ésa no es condición sine qua non. Denle la banda a alguien más, aunque sea del León. Es como si tuviéramos a Layún de titular porque un cuadro italiano lo alineó tres veces.
Esto me lleva al siguiente punto: no sé qué haya hecho Carlos Vela o qué le hayan hecho a él para que no esté jugando con el equipo. Que se disculpe quien se tenga que disculpar. Y si él fue el del problema, pues ni modo, que Chepo se trague el orgullo. Vela tiene que estar en el once titular. No podemos desperdiciar al mejor jugador mexicano hoy en día. (Quien no me crea, por favor sintonice un partido de la Real Sociedad.)
Por eso los jugadores y el técnico se están volcando en contra del arbitraje. Es el chivo expiatorio de por qué no salen las cosas.
En Honduras el penal no era, y contra Estados Unidos hubo un par de jugadas discutibles. Eso nadie lo niega. Pero debe dejarse de lado. Si el árbitro se traga el silbato, hay que aguantarse y jugar a pesar de ello. No quedarse trabado como energúmeno y botar todo. Tampoco hay que caer en esta narrativa de que las fuerzas exteriores conspiran en tu contra.
El Tri debe corregir pronto. Tiene tiempo. Quedan siete partidos de eliminatoria más la Copa Confederaciones y la Copa de Oro, dos torneos que sirven para tomar ritmo y enfilarse al último trecho del Hexagonal.
Desde que tengo uso de razón, México ha clasificado. No quiero que eso cambie. Estoy acostumbrado a la agonía de los octavos de final. Chepo, jugadores, no me la quiten.
Muerte
Mi perra tuvo cuatro cachorros hoy a medio día. Mientras el Barcelona remontaba el partido contra el Milan. Al fondo se escuchaba la narración.
Hubo uno que se tardó más en salir que los demás. Arwen pujaba y pujaba, pero no lo lograba. Supimos que algo estaba mal en el momento en que se fue del estudio y decidió ir a la sala.
Cuando al fin nació el cachorro, Arwen regresó de inmediato a su caja. Lo dejó en los periódicos que estaban afuera.
Es como si lo hubiera abandonado. No lo limpió ni le trató de romper la bolsa. Como si supiera que no había ayuda que darle. Algo (¿instinto?) le dijo que no.
Sólo nosotros pensamos lo contrario. Lo frotamos con una toalla. Pero el cachorro nunca respiró. Ella tenía razón.
Arwen no le dio, como dicen en inglés, un second thought. El cuarto y último nació, sin problemas, minutos después. El tercero fue sólo un paréntesis. Ni lo asimiló.
Yo, como humano, sí. Me despedí de él. O de ella.
Hay una escena en The Perks of Being a Wallflower en la que Bill, el profesor de literatura de Charlie, el personaje principal, le da un libro. Bill le ha estado dejando de trabajo extra hacer ensayos críticos sobre varios clásicos durante el semestre.
Cuando le da el último, dice:
“I think you could write one of them one day.”
Me transportó a mi primer año de preparatoria, donde al igual que Charlie, yo tenía problemas para encajar. Estaba en un país distinto, con compañeros desconocidos. Mi primera tarea para clase de español fue escribir un cuento. Lo que está arriba es el comentario de la profesora.
Jamás lo he olvidado.
Hoy, 4 de marzo, di un paso en esa dirección. Acabo de terminar el borrador de un libro. No sé si es bueno, no sé si podrá ser publicado. Pero empiezo a hacer lo que siempre quise.
A veces la ficción y la realidad se entremezclan.