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México y la primavera árabe
Hoy vino a nuestra clase de cobertura internacional un periodista con experiencia vasta en Medio Oriente. Discutimos sobre Israel, Irán y la Primavera Árabe, entre varios temas.
En preparación para la clase leímos ensayos sobre el secuencialismo (la creencia de que hay una serie de pasos que llevan a un Estado de la autocracia a la democracia). También algunos textos sobre la cobertura de los medios de comunicación locales en Medio Oriente durante los regímenes totalitarios y cómo funcionan ahora.
En casos como Irak se pasó de un sistema de medios estatales a otro público/privado, en el que la línea oficial fue sustituida por líneas partidistas y sectarias, por ejemplo. Nunca llegó la objetividad.
El periodista nos comentaba que el momento más complicado para un Estado no es cuando se libra del gobierno o la estructura anterior, sino lo que ocurre ya que es momento de establecer un nuevo modelo.
Por ejemplo, en Túnez tienen una discusión sobre cómo balancear el componente religioso de la población con la idea de un país “democrático”. Igual en Egipto.
Una compañera preguntó sobre la “golden opportunity”, esa ventana de tiempo en la que la situación puede cambiar para bien, si es que la gente decide aprovecharla. Su pregunta también tenía dos sub-preguntas: ¿Cuándo pasa esa oportunidad? ¿Cómo sabemos?
El tipo respondió que no había fórmula para saberlo.
Yo me quedé pensando. A pesar de que nosotros no tuvimos una “primavera” como tal, en el 2000 sí tuvimos un cambio. No fue un cambio a la democracia, sino un cambio hacia la etapa transitoria previa a un nuevo modelo.
También hubo un cambio en cuanto a la “línea oficial” mediática, que fue sustituida por las visiones privadas y subjetivas de los dueños de las compañías.
De forma similar a los países árabes -y menos violenta, en cierto sentido- tuvimos nuestra oportunidad dorada.
Y, desde mi perspectiva, la dejamos ir. Ojalá que allá no pase lo mismo.
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29 de enero - Diego Rivera/Año Nuevo chino
El viernes decidí regresar al modo turista. Fui al Museo de Arte Moderno a ver la exposición de Diego Rivera, que inauguraron hace un par de meses.
La exposición es pequeña, dos salas. Tiene los cinco murales que pintó Rivera durante su estancia en Nueva York. Son “portátiles”, y desde hace mucho tiempo no estaban juntos. El más famoso es el Zapata. También había un guerrero prehispánico matando a un español. Y dos industriales: uno que muestra los rascacielos en Nueva York y otro que se enfoca en la electricidad. En ambos no son visibles las caras de los personajes. Supongo que Rivera quería mostrar lo impersonal que es el desarrollo tecnológico.
De ahí recorrí el museo, cosa que no hacía desde 2009, cuando vine con mi papá. Vi los cuadros que más me gustan: Christina’s World de Andrew Wyeth, la noche estrellada de Van Gogh, la pintura desparramada de Pollock y el mural de guerra de Orozco. Por un momento regresé a ser turista. Me perdí entre los mexicanos, alemanes, japoneses y demás.
De regreso tomé la ruta escénica: crucé todo Central Park. El día no era el más bonito, pero ya no llovía. Pasé por el Dakota. Me senté a ver el lago. Y llegué a casa.
Es curioso, pero el Nueva York donde yo vivo es otro. Vivo confinado a la zona de la universidad, el Upper West Side/Morningside Heights. Paso tanto tiempo aquí que se me olvida todo el mundo que hay debajo de la 110. Supongo que estoy viendo Nueva York de otra forma. Pero a veces es bueno tomar una pausa y verlo con los ojos de antes, cuando venía y sólo pensaba en vivir aquí un día. I take it for granted, como dicen los gringos.
Hoy, por cierto, se celebra el Año Nuevo lunar. Los chinos desfilan por Mott Street. Sacan los dragones y celebran. Mis amigos y yo, que tenemos vida de estudiantes, aprovechamos que el desfile era gratis. Todos tomamos nuestras cámaras y fuimos a ver el desfile. Sobra decirlo, pero estaba atascado. Nos aplastamos contra las rejas metálicas (nada grave, típicos empujones de congregación masiva). Pero estuvo divertido. Pude ver los dragones que de chiquito veía en el periódico y en la tele. Como cuando fui al desfile de Thanksgiving. Me divertí.
Por cierto: muchos gringos con niños chinos adoptados en el desfile. Muy interesante. Los llevan a que conozcan sus orígenes, supongo.
En fin, me voy. Estoy lavando ropa.
Posted on January 29, 2012 with 1 note ()
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26 de enero - Tenemos que hablar de Kevin (y del agua)
Ayer en la noche fui al cine. Como es costumbre. Creo que nunca había ido tanto. Pero es que hay tantas películas que ver en esta ciudad. Supongo que eso compensa en parte que no haga otras cosas.
Vi “We Need to Talk About Kevin”, una película inglesa basada en un libro del mismo nombre. Se trata, en pocas palabras, de una madre que tiene que lidiar con un hijo al que no quiere. El hijo también odia al mundo (o tal vez no, no me queda claro). Al final (y al principio, por como está estructurada la película) todo termina en tragedia.
Más que el resultado, lo interesante de la película es el desarrollo. Salvo un giro en los últimos minutos, todo es bastante claro. Es una película de proceso; es decir, cómo lidia la madre con los actos del hijo antes y después del evento.
Por lo mismo, la película depende mucho de los actores. Tilda Swinton -esa actriz que parece entre alien y ente andrógino, pero es increíble- tiene un papel complicadísimo. Debe mostrar tristeza, repulsión, cierta ambigüedad… una paleta de emociones, como dice la expresión. También, como bien dice el New York Times, tiene que actuar como representante del público, pero sin dejar lo demás de lado. No lo puedo explicar muy bien. Pero es una excelente actuación.
Kevin, del otro lado, es interpretado por tres actores. Hay un Kevin bebé, uno niño y uno adolescente. Los tres están muy bien, en particular el niño. Es como una especie de Chucky vivo. Pero, como me decía alguien más, no es que sea maldad pura. Más bien parece no tener sentimientos. O sí, no sé. Al igual que su madre, es difícil descifrarlo. Tiene muchos tonos.
Para hacer el cuento corto: vale la pena. Es de esas películas que pueden dar pesadillas.
También decía que tenemos que hablar del agua porque hoy en la mañana leí que el DF va a disminuir el suministro del Sistema Cutzamala en un 7 por ciento por el resto del año. Aunque hay otros sistemas que abastecen de agua a la ciudad, sí es notable que, dadas las sequías, ya estemos hablando de cortes fijos. Mientras tanto, el gobierno del Estado de México dijo que el corte no era necesario, que mejor esperáramos a que las cosas se complicaran un poco más y entonces sí hablaríamos de medidas. (No lo dijo así, pero eso dio a entender)
A lo que quiero llegar es que la humanidad me preocupa. Mientras algunos hacen sacrificios, otros malgastan. Siento que a la larga los irresponsables van a tirar al planeta a la basura, con todo y gente que sí trató de hacer las cosas bien.
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22 de enero - fútbol, football
Ayer fui a ver Miss Bala. Debo decir que, contra todo pronóstico, no me pareció mala. Sí, la trama tiene sus problemas, sí, los actores también, y sí, no es del todo agradable que no usen luz artificial. Pero en general me pareció una película interesante y bien hecha. Ojalá y no sean los goggles gringos los que me estén haciendo ver la película con esos ojos.
Hoy fue día de deportes. En la mañana me lancé con unos amigos a Legends, que es el bar de Nueva York donde se juntan los clubs de fans de los equipos de fútbol europeo. Está abierto a deshoras, dado que los partidos de Europa son en la mañana acá. Hoy jugaban Arsenal y Manchester United.
Fue una experiencia bastante intensa. Llegué y no sólo estaba lleno, estaba lleno de ingleses briagos. Era de esperarse, supongo. Pero igual me impresionó. Fans de ambos equipos. Varios cantaban como en el estadio. Gran ambiente. Cuando anotaba un equipo, le cantaban a los del otro en forma de burla. Igual del otro lado. No hubo golpes, aunque algunos amenazaron.
Después, hablando con un compañero que se la vive ahí, me contó que el tipo que estaba parado a mi izquierda -porque el bar es para ver los partidos parado- es un hooligan irlandés que pasó un rato en el tambo. No que tuviera pinta de malandro, pero sí me tenía ligeramente espantado cuando le mentaba la madre a la tele. Y eso que medía medio metro menos que yo.
En la tarde tuve la experiencia gringa: fui con los mismos amigos a un bar para ver el partido de los Gigantes de Nueva York vs. los 49s de San Francisco. El que ganara iba al Súper Tazón. Los Gigantes tenían las de perder, pero al final se llevaron el pase. Como dice el dicho acá: “Any given Sunday…” (un domingo cualquiera puede pasar cualquier cosa. No importa quién sea el favorito, básicamente). El partido no estuvo muy emocionante -más bien reñido-, pero en el bar había un tipo de San Francisco que se empezó a bronquear con los niuyorquinos. Los niuyorquinos estaban bastante tranquilos, curiosamente era el otro tipo el que estaba armando desmadre. Tampoco pasó a físico, pero la pelea verbal fue ruda.
El tipo unió al bar. Todo mundo empezó a apoyar de forma más abierta a los Gigantes. Era tan, pero tan nefasto, que hasta yo me uní en los gritos pro-Giants. Importaba más que ganaran para que el tipo se callara que para verlos en el Super Bowl.
En fin, el punto es que los deportes tienen a la gente con los sentimientos a flor de piel. Estando acá, lejos de los Pumas, ya había perdido un poco la sensación. Los sigo viendo por internet, sin falla, pero no es lo mismo. Extraño la pasión deportiva.
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21 de enero - Nieve
Me acabo de dar cuenta que el título previo decía “21 de noviembre”. Sigo viviendo en el 2011, por lo visto.
La semana pasada regresé a clases. Un poco difícil retomar el ritmo, pero ahí voy. El miércoles tuvimos un montón de conferencias de reporteros que nos vinieron a hablar de ser corresponsales en otros países, producir tele, el lío de la ley SOPA… Estuvo bastante entretenido.
El jueves tuve mi primera clase, producción de revista. Vamos a manejar un sitio de internet enfocado en cultura de Nueva York. A mí me encargaron editar la sección de música. Estoy emocionado.
Según unos papeles que habían pegado en la escuela, mi clase de los sábados -ya sé, qué horror tener clase en sábado- empezaba hasta la próxima semana. Ayer me fui a dormir, apagué mi celular y todo bien. Hoy desperté a las 9:30 -por suerte, ya que generalmente despierto más tarde-, prendí mi teléfono y vi un montón de mensajes: la clase sí empezaba hoy. Me bañé en friega y salí corriendo. Abrí la puerta del edificio y todo blanco. Nevó en la noche y la calle estaba tapizada. Tomé un momento para decir “qué bonito” y me fui a la escuela.
Rápidamente se me pasó la emoción: caminar en la nieve tarda el doble de lo normal. Por suerte llegué a tiempo a mi taller de edición. Suena muy bien. Vamos a editar desde encabezados hasta textos.
Por cierto, estoy enfermo. Llevo una semana con gripa. Peor en estas condiciones: llueve/nieva y diario estamos a menos algo. Por eso me he tardado un poco más en recuperarme. Pero ahí voy.
Ya que estoy en el recuento: la semana pasada entregué mi borrador de tesis. Aproximadamente 15 cuartillas. Es una tesina, en realidad. Tenemos tres entregas en total. A ver qué me dicen en la primera corrección.
En los últimos días leí Boomerang de Michael Lewis. Lewis es un periodista gringo que escribe sobre economía. Lo que lo separa de los demás es la forma en que lo hace. Para uno que no está tan versado en el tema, es fácil acercarse a través de los textos de Lewis. Escribe muy bien, y tiene un gran sentido del humor.
Boomerang son cinco ensayos sobre la crisis del 2008. Lewis hizo “turismo del desastre financiero”. Fue a Islandia, Irlanda, Grecia y Alemania para ver los efectos de la crisis. De la forma en que lo cuenta, todos los humanos sufrimos un serio retraso mental. Islandia básicamente hipotecó al país entero y terminó con una deuda astronómica. Irlanda le prestaba dinero a los otros países para que ellos le prestaran de regreso. Los griegos… qué decir de los griegos. Lewis pinta al país como un desastre absoluto (lo cual ya sabíamos… pero los detalles son impresionantes). Obviamente Lewis lo cuenta mucho mejor.
Es un libro muy corto, se puede leer en un día. Buen acercamiento a la crisis del 2008 y bueno para soltar una carcajada sobre nuestro estado actual. Lo recomiendo ampliamente.
Y ya. En estos días iré a ver Miss Bala. No quiero, pero siento que es mi deber. Ya les contaré qué pienso.
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13 de enero - Stephen Colbert
Actualización: hoy descubrí que se le pasó la fecha de inscripción a Colbert. No obstante, igual sigue siendo divertido el asunto.
Desde hace unos años, el canal de cable Comedy Central ha hecho su propia versión de las noticias. Cuatro días a la semana, a la hora de los noticieros serios, Jon Stewart, un comediante, da su versión de las noticias. La fórmula es sencilla: toma los temas del momento -ahora está enfocado en los precandidatos republicanos-, obtiene videos de otras cadenas -su objetivo principal es Fox News, el canal más conservador de noticias en EU- y se burla tanto de los noticieros como de las noticias mismas.
Hace no tanto -no recuerdo dónde-, se publicó una encuesta sobre los periodistas más respetados y con mayor credibilidad en Estados Unidos. Sorprendentemente, Stewart quedó en primer lugar.
Eso da un poco de contexto sobre cómo están las cosas en Estados Unidos.
Bien, el programa de Stewart siempre ha funcionado con corresponsales: otros cómicos en el estudio que reportan como si estuvieran en la escena. Algunos de ellos, como Steve Carrell, han tenido carreras exitosas después de salir en el Daily Show.
El otro caso es Stephen Colbert, de quien voy a hablar brevemente. Stephen Colbert, originalmente el corresponsal conservador del Daily Show, es un personaje. Al personaje lo interpreta Stephen Colbert. Es una versión conservadora, modelada en los comentaristas de Fox News. El verdadero Colbert raramente sale en público como él mismo. Siempre está en personaje. Cuando lo entrevistan los medios, es Colbert el de la tele.
Colbert ahora tiene su propio programa, The Colbert Report. Va justo después del de Stewart en Comedy Central. Colbert se dedica más a discutir que Stewart. Es más un programa de “análisis”. Lo pongo entre comillas porque igual es una burla.
Como ustedes sabrán, los precandidatos republicanos están en plena campaña. En Estados Unidos el sistema funciona distinto a México: los estados son los que votan por candidatos y por el presidente, los ciudadanos emiten un voto indirecto. El candidato que obtenga más delegados en un estado -cada uno tiene distintos números, de acuerdo con la cantidad de diputados y senadores que lo representan a nivel federal-. En fin, es un sistema complicado.
El asunto es que los candidatos hacen campaña en cada estado, hay votación local y el candidato con más votos -salvo en un par de estados- se lleva todos los delegados.
Hasta ahora hemos tenido dos votaciones, la de Iowa -que, para complicar más las cosas, no tiene efectos vinculantes, es sólo un sondeo- y la de New Hampshire. La próxima semana es la de Carolina del Sur.Según varias encuestas, si Stephen Colbert se lanzara como candidato republicano, obtendría el 5 por ciento de los votos en ese estado. Colbert el personaje, no la persona verdadera.
En el episodio de ayer, Colbert dio a entender que buscaría la nominación republicana por ese estado. Parece que lo va a hacer. Un personaje de tele va a saltar a la vida real, va a hacer campaña y va a obtener votos.
La política gringa ha mutado en algo rarísimo.
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6 de enero - The Girl With the Dragon Tattoo
Antier terminó mi vacación mexicana. Me regresé en un vuelo raro, el de las 2 de la mañana. Había unas señoras que traían Rosca de Reyes como equipaje de mano. Otros traían cajas de huevos Bachoco.
El avión venía lleno de paisanos que regresaban a Estados Unidos. Varios de ellos, cuando pasó la sobrecargo con las formas, dijeron ser gringos. Naturalizados e hijos de migrantes que ya van a México en avión -incluso en Business Class- a visitar a la familia.
En Nueva York no cambiaron mucho las cosas. Pero subieron los costos. El New York Times aumentó su precio por primera vez en cuatro años. Y de forma brutal: pasó de $2 a $2.50. El café también es más caro. Igual el cine (¡13 dólares!). Cosas que uno nota cuando vive bajo presupuesto fijo.
Volví a ver a algunos de mis amigos. Durante el día me readapté a mi vida. Sentí como si me hubiera ido siglos. Así como en México regresé al pasado, aquí fue como si la ciudad se hubiera olvidado de mí.
Fui a ver la versión gringa de The Girl With the Dragon Tattoo. Para el que lee este blog y no está enterado: TGTDT es el primer libro de la trilogía de Stieg Larsson, un periodista sueco que murió en 2004. Sus novelas son sobre un periodista -versión romántica de Larsson- que, junto con una hacker casi autista llamada Lisbeth Salander, resuelven misterios.
Las novelas han sido de las más vendidas a nivel mundial. Yo leí las tres hace un par de años. Me entretuvieron bastante.
En Suecia las adaptaron al cine. También vi las tres. Me parecieron bien, nada del otro mundo. La actriz que interpretó a Salander, Noomi Rapace, se me hizo muy buena. Lo mejor de las películas.
Naturalmente, en Estados Unidos no se podían quedar atrás. Compraron los derechos e hicieron su versión. La dirigió David Fincher (Fight Club, The Social Network). Contrataron a Daniel Craig (James Bond) para el papel de Mikael Blomkvist. Para Salander eligieron a Rooney Mara, una actriz casi desconocida, cuyo gran papel había sido el de la novia de Mark Zuckerberg en los primeros cinco minutos de The Social Network.
La película estadounidense también está bien. Debo decir que esperaba más, pues FIncher se me hace un gran director. Como dicen varios amigos, también porque las novelas de Larsson están hechas con una pantalla en mente.
Pero también, como respondí yo en su momento, me parece que la forma en que Larsson plantea la historia en los libros afecta la versión de cine. Al ser una novela bastante larga (casi 700 páginas en edición de bolsillo), la película también lo debe ser. Sobre todo porque cortar detalles en un libro de detectives afecta la trama -no como en Harry Potter, en la que los detalles que borran no alteran el final. El resultado es una cinta de 2:40 que se siente pesada en varios tramos.
En general me agradó cómo la planteó Fincher. Se clavó bastante en la estética sueca/gris del libro. Los paisajes son impresionantes. La soledad nórdica es palpable. La edición también me parece efectiva: cortes rápidos, cambios bruscos. Le da velocidad a una cinta que la necesita.
Pero tampoco me pareció algo fuera de este mundo. De hecho, me quedé con la impresión de que TGWTDT está hecha a modo de unir los puntos: A te lleva a B que te lleva a C y así sucesivamente. Por querer ser fiel a la historia, la representación fue lineal. Me recuerda un poco a Lord of the Rings: “Vamos a esa montaña. Subámosla. Miren, el valle… Hay que cruzarlo”. Y así hasta llegar al mentado Mordor.
A pesar de esto, Fincher igual encontró tiempo para cambiar varias cosas del libro. Algunas no se notan porque las dicen de pasada, pero el final, por ejemplo, sí diverge de la novela. La conclusión es la misma, pero uno salta con el cambio.
Sobre Salander: al ser el personaje más importante de la serie (a pesar de que es la historia de Blomkvist, Salander es la verdadera protagonista), todo mundo -desde que empezaron a circular los rumores sobre quién la interpretaría- estuvo atento. Me parece bien que eligieran a una desconocida. Le hubiera restado puntos a Fincher si Scarlett Johansson fuese Salander.
Mara no está mal, pero tampoco se me hizo la gran cosa. La estética del personaje es lo que uno se lleva -le perforan la cara, está toda tatuada y trae un mohicano azabache. Su interpretación, en cambio, es bastante ordinaria. No está hecha para generar empatía, lo sé, pero tampoco me quedé con la sensación de que me debiera importar su historia. Me pareció mecánica.
En fin, ya me dirán ustedes que piensen cuando la vean. Según sé, Dragon Tattoo abre en el DF en dos semanas.
Mientras tanto, yo regreso a trabajar.
It’s good to be back.
Posted on January 6, 2012 with 2 notes ()
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30 de diciembre - Desconexión absoluta
En México lo que llega a ser bueno automáticamente se convierte en “excelente”. Y lo malo, por consecuencia, se convierte en “bueno”.
Tal vez sea que el talento es escaso, tal vez nos queremos sentir orgullosos. Pero nos maravillamos ante toda palabra.
“Comediantes” que el consenso dice que son chistosos pero cuyo humor no causa gracia. Relatos que por el hecho de ser publicados en revistas “de renombre” automáticamente adquieren “calidad”. Falacias de autoridad en acción.
Nos conformamos con muy poco. Con análisis simples y repetidos hasta el cansancio. Con comentócratas cuya palabra se vuelve divina. Con una élite de escritores más bien mediocres, pero que ocupan ese lugar porque nadie más lo hace.
Nos conformamos con textos mal escritos. Con la creencia de que la popularidad hace que las cosas sean buenas.
Somos el país del aplauso fácil.
Posted on December 30, 2011 with 1 note ()
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20 de diciembre - México
Llegué el domingo por la noche. Antes de que el avión se detuviera, ya había un señor bajando equipaje y moviéndose por el pasillo. Varias veces le dijeron por el altavoz que se sentara, y siguió como si nada. Tuvo que ir una sobrecargo a sentarlo.
Voy a generalizar, pero: explica mucho. Nada más llegas a México y dejas de obedecer las reglas.
Luego, una maleta se atoró en la banda de equipaje. Resulta que en la terminal 2, el espacio para que las maletas pasen de un lado a otro es bastante estrecho. No se les ocurrió que en algún punto podría atravesar una maleta de mayor tamaño.
Ya afuera, lo que más me sorprendió fue lo oscuro que está todo. La ausencia del alumbrado público.
Estas semanas las dedicaré a descansar. (Y a trabajar en la tesis, también. Pero a paso reducido)
Por aquí ando.
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11 de diciembre parte 2
Recibí editado mi último texto del taller.
No tengo que modificar nada.
“Congratulations. Your best yet.”
El semestre termina en una buena nota.
:)
Posted on December 11, 2011 with 1 note ()